Sentenciada a prisión la espía rusa involucrada en el escándalo de las elecciones del 2016

ESTADOS UNIDOS, Washington D.C.- Maria Butina, la operaria rusa que utilizó sus nexos de activismo con la Asociación Nacional del Rifle (NRA, siglas en inglés) para infiltrar ilegalmente círculos políticos conservadores en EEUU, fue sentenciada a 18 meses de prisión por un juez, este viernes. La mujer de 30 años, que se graduó de una universidad en los Estados Unidos, se había declarado culpable en diciembre, del cargo de conspiración por actuar como un agente de un funcionario oficial extranjero, en el marco de la investigación por la injerencia rusa en las elecciones presidenciales del 2016.

Butina fue arrestada en julio del 2018 y la juez le validó los nueve meses que lleva en prisión, como parte del pago de su condena. Además, ordenó que la deporten una vez que cumpla el resto de la sentencia. «Tienes un futuro enfrente. Te deseo la mejor suerte», le dijo la juez de distrito Tanya Chutkan a la acusada. Butina se enfrentaba a un máximo de 5 años en prisión, pero la fiscalía había pedido 18 meses.

La rusa habló en la corte, a veces con la voz quebrada, e insistió que ella no trabajó como espía, y que su única intención era arreglar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia. «Yo vine aquí en busca de una mejor vida y obtener un título universitario. Deseaba arreglar las relaciones mientras sumaba a mi hoja de vida. Fue por mis propias acciones y mi ignorancia que estoy aquí», dijo Butina, que todo el tiempo mantuvo tomada la mano de su abogado.

«Nunca fue mi intención hacerle daño a los estadounidenses, pero lo hice al no notificar a su gobierno. Además, dañé mis intentos de mejorar las relaciones. Tengo tres títulos universitarios, pero ahora soy una convicta sin dinero, sin trabajo y sin libertad. En lugar de construir paz, cree desacuerdos», agregó la rusa.

Pero la juez no creyó las palabras de arrepentimiento de Butina ni sus excusas de ignorancia de la ley ni sus lágrimas. Dijo que la rusa sabía exactamente lo que hacía. «Ella estaba haciendo esto bajo la dirección de un oficial ruso, en un momento en que Rusia intentaba interferir en el proceso político de Estados Unidos. Esto no fue una simple falta de entendimiento de una, pasada de edad, estudiante extranjera», dijo la jueza.

Según los documentos de la corte, Butina admitió que trabajó con su novio, el republicano Paul Erickson, mandada por el oficial ruso, para «establecer lazos no oficiales de comunicación con estadounidenses que tuvieran el poder de influir en la política de su país, para el beneficio de la Federación Rusa». También mencionan que Maria Butina consideraba el sexo como una parte de su arsenal para ganar influencia.