Cerró la campaña en España y el lugar de la extrema derecha es la principal incertidumbre frente a los comicios

MADRID, España-. Desde este viernes, todas las palabras emitidas durante las últimas semanas quedaron atrás. Los españoles deben esperar ahora únicamente que se abran las urnas, y comience este domingo la elección que definirá el rumbo político y económico de los próximos cinco años. No obstante, la principal incertidumbre previa se da en el inédito rol que jugará la extrema derecha, mediante el partido Vox, en la futura formación de gobierno.

Las formaciones políticas de este extremo ideológico ocuparon un rol claramente secundario e insignificante en España luego de la finalización del régimen de Francisco Franco en 1975. Sin embargo, el contexto global, que tiene como líderes a Donald Trump, Jair Bolsonaro, Viktor Orban en Hungría, la fortaleza de Alternativa para Alemania (AfD), o la preponderancia de Marine Le Pen en Francia, permitieron que la ultra derecha gane muchos adeptos en el país.

El partido Vox, liderado por Santiago Abascal, tiene cerca del 10% de las preferencias, según los sondeos. Este número no solo representaría que por primera vez la fuerza ingresaría diputados al Parlamento (serían 35 de 350), sino que además marcaría un enorme crecimiento para Vox, que sacó solo el 0,2 de los votos en la última elección de 2016. Además, con ese porcentaje, podría jugar un rol importantísimo para la conformación de alianzas de gobierno.

De hecho, los candidatos más importantes de la elección de este 28 de abril, se refirieron en los últimos días a Vox, aunque desde posturas opuestas. «Existe la certeza de que si el próximo domingo suman las tres derechas, estará Pablo Casado (del Partido Popular) de presidente, Albert Rivera (de Ciudadanos) como acompañante y la ultraderecha al mando», dijo Pedro Sánchez a sus militantes en un mitín partidario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Anteriormente, Pablo Casado, el representante del Partido Popular que estuvo en el poder entre 2011 y 2018, se mostró decididamente abierto a tener puentes con las fuerzas menores. «Vox y Ciudadanos tendrán la influencia que ellos deseen tener para entrar en el Gobierno o para decidir la investidura. Entonces, ¿para qué vamos a andar pisándonos la manguera entre nosotros, si lo que tenemos que hacer es sumar para echar a Sánchez?», declaró.

Santiago Abascal, el líder de Vox, continuó en la línea de sus fuertes declaraciones previas y eligió un discurso tremendista al cerrar la campaña: «Este domingo se decide la disgregación o la continuidad histórica de nuestra patria, en otras palabras, la anti-España o la España viva», manifestó Abascal. Estos términos provienen del vínculo que el PSOE hizo con los independentistas catalanes y nacionalistas vascos para acceder al gobierno en 2018.

El partido de extrema derecha se fundó en 2013 y en los últimos años ganó mayor popularidad e impacto mediático. La independencia de Cataluña, la cuestión inmigratoria y el surgimiento del movimiento feminista, temas a los que Vox se opone con énfasis, le dieron el lugar para que su dura retórica al respecto gane fuerza en un sector de la población, pero sus grandes aliadas fueron las redes sociales: tuvieron el 33% de las menciones en la campaña.