Japón se prepara para la primera abdicación de un emperador en dos siglos y el comienzo de otra era imperial

TOKIO, Japón-. El Imperio del Japón tendrá la semana entrante un hecho histórico y sin precedentes desde hace dos centurias. La abdicación del emperador Akihito terminará con la era imperial llamada «Heisei» (en español, «logrando la paz») y dará comienzo al período «Reiwa» (traducido como «bella armonía»). Esta situación provoca algo inédito en el país asiático: una «semana dorada» de vacaciones, con actividades laborales interrumpidas.

La salida de Akihito del Trono del Crisantemo, después de 30 años y cinco meses de reinado, se producirá el próximo martes a última hora. En el primer minuto del mes de mayo, el emperador será su heredero, el príncipe Naruhito. Será la primera abdicación de un emperador de Japón en dos siglos, ya que el último caso similar ocurrió en 1817. Posteriormente, todos los relevos imperiales ocurrieron producto de fallecimientos.

Akihito, emperador número 125 de Japón, había asumido el trono en 1989, tras la muerte de Hirohito, quien estuvo al frente del Imperio entre 1926 y ese año, y atravesó la Segunda Guerra Mundial y las bombas atómicas. El actual emperador cumplió 85 años en 2019, y adujo que su renuncia se debe al cansancio y los problemas de salud. Su heredero cuenta con 59 años de edad y tiene una hija, Aiko, la cual por ahora no podría hacerse cargo del trono.

Este hecho excepcional, en un país donde no suele ser usual que los emperadores abdiquen por voluntad propia, provocó una serie de celebraciones protocolares. Normalmente, la salida de un emperador se vive en clima de luto, porque significa la muerte del mismo. Las principales ceremonias se extenderán solo por dos días (30 de abril y 1 de mayo), y se darán en el palacio imperial de Tokio. Luego habrá otros actos, donde irán gobernantes mundiales.

Al mismo tiempo que se organizan estas ceremonias, muchos japoneses aprovecharán esta semana de celebraciones con la posibilidad de un descanso. Este período excepcional otorgará diez días con interrupción de actividades laborales, dado el clima festivo que supone la transición imperial. Por eso, desde este sábado, aeropuertos y estaciones de tren a lo largo de Japón se veían abarrotadas. Se estima que más de 24 millones de personas se movilizarán.

Sin embargo, no todos los japoneses ven con buenos ojos esta semana de descanso. En los últimos días, se repitieron quejas acerca del la no apertura de los bancos, la falta de acceso a los servicios públicos y de salud o el cierre de las guarderías de niños. Según una encuesta publicada en un medio local, el 45% de los ciudadanos de Japón consultados no «se sentía feliz» frente a las vacaciones, mientras un 35%, en cambio, sí conseguía estarlo.