Histórico recambio imperial en Japón: es la primera abdicación en más de dos siglos

TOKYO, Japón-. El emperador de Japón Akihito, de 85 años, concluyó este martes las ceremonias de su abdicación, cediendo el trono del Crisantemo a su hijo mayor Naruhito. Se trata de la primera abdicación en Japón en más de dos siglos, la última había ocurrido en 1817. Akihito, sin embargo, seguirá siendo emperador hasta la medianoche, momento en que el país entrará en una nueva era imperial.

La principal ceremonia, duró 10 minutos: se llevó a cabo a las 17 horas locales (08H00 GMT) en el Salón del Pino (Matsu-no-Ma), considerado el más elegante salón del palacio imperial. Allí, Akihito dirigió unas palabras a la población: «Expreso desde el fondo de mi corazón mi gratitud al pueblo de Japón que me aceptó como símbolo del Estado y me apoyó». La Constitución en vigencia desde 1947 modificó el estatus imperial, en la que antes era considerado como un «semidiós».

Por la mañana, vestido con una voluminosa túnica de color marrón-dorado y un enorme sombrero negro, el emperador Akihito realizó el ritual de «informar» sobre su abdicación a sus ancestros, a lo largo de varios santuarios del palacio imperial. Desde el 1 de mayo, el país ingresará en el año 1 de la nueva era imperial «Reiwa» («bella armonía»), después de tres décadas de era Heisei («logrando la paz»).

La población japonesa vive estos hechos como unos festejos históricos y a la vez casi inéditos. En esta oportunidad, la nación no está de luto por el deceso de un soberano. Por el contrario, sí lo estaba en 1989 (muerte de Hirohito, también llamado emperador Showa), en 1926 (por el emperador Taisho) y en 1912 (por el emperador Meiji). Entre las expresiones de algunos ciudadanos, el tono era de emoción y agradecimiento para con el emperador.

Habrá más actos producto del traspaso del trono durante los próximos meses, principalmente en otoño, con la asistencia de jefes de Estado y de numerosas personalidades. De todos modos, ya en la propia jornada del martes, el presidente de los Estados Unidos se expreso al respecto. Donald Trump envió un mensaje manifestando su «sincera apreciación» del matrimonio imperial, y destacó la «cercana relación» entre Estados Unidos y Japón.

Desde el primer minuto de mayo, Naruhito y su esposa Masako, de 59 y 55 años respectivamente, asumirán el trono. Naruhito prometió continuar con los pasos de su padre. Últimamente, dejó claro que apoyará a las víctimas de catástrofes naturales. En el discurso del próximo emperador este miércoles, tras su coronación, dejaría entrever el carácter que busca para su reinado. La emperatriz Michiko, por su parte, despierta también «gran entusiasmo».