Tras ir a las urnas, España ahora vive al ritmo de las negociaciones para formar al nuevo gobierno

MADRID, España-. Las elecciones del domingo último en España dejaron un parlamento fragmentado, y las dudas sobre cómo formar gobierno ante este escenario. Sin embargo, la cercanía de las elecciones europeas, los ayuntamientos y las comunidades autónomas previstas para el mes de mayo, permiten que Pedro Sánchez no deba apurarse tanto para ello, dado que aun el país seguirá en ritmo de campaña electoral.

En relación a esto, la vicepresidenta del ejecutivo, Carmen Calvo, prometió continuar el «día a día y el rumbo de la administración general del Estado. Lo cierto es que las urnas mostraron legitimado al líder socialista, quien había llegado repentinamente al poder en junio, tras una moción de censura contra el entonces presidente de gobierno, Mariano Rajoy. El Partido Socialista Obrero consiguió el domingo último 123 de los 350 escaños de la cámara baja.

Lo que está decididamente descartado y, era una de las dudas previas a los comicios, es la formación de una coalición de derechas. Esto sucede porque la suma del Partido Popular (PP), con 66 diputados con los liberales de Ciudadanos (57 escaños) y la ultraderecha de Vox, que por primera vez pisará el Parlamento con 24 diputados, logra apenas llegar a un total de 147. Por ello, no caben dudas que será el PSOE quien dirija al próximo gobierno.

No obstante, el socialismo tiene distintas opciones a seguir de acuerdo con la voluntad que tenga de hacer más sólido al futuro gobierno. La primera de ellas es gobernar en soledad, como hasta ahora, aunque supone el riesgo de un bloqueo parlamentario, como sucedió con la sanción del presupuesto en febrero de este año. En este camino estaría mejor posicionado tras la elección, porque aumentó en casi cuarenta escaños su representación de diputados.

Otra de las opciones es abrir el gobierno hacia la izquierda encabezada por Podemos, que ya le ha garantizado su apoyo. La formación de Pablo Iglesias quedó debilitada en las legislativas, ya que pasó de 67 a 42 representantes, y estará ya lejos de imponer condiciones, algo que deseaba hacer en 2018. El tercer camino consistiría en ampliar su coalición con Podemos a los independentistas catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya, logrando así la mayoría.

Una idea lógica sería que el PSOE se alíe a Ciudadanos, que resultó tercero en la votación y con el que lograría una mayoría de 180 escaños. Sin embargo, el líder de esta fuerza, Albert Rivera, desplegó durante la campaña discursos muy virulentos contra Pedro Sánchez. Incluso, tras el fracaso del PP, Rivera tiene voluntad de quedar como el referente del centro-derecha. Esta posibilidad fue rechazada incluso por los militantes del PSOE el domingo último.