Cubanos y haitianos, nueva ola migratoria por selva del Darién

PANAMÁ, Peñitas.- Esta semana la Policía de Fronteras de Panamá y autoridades migratorias informaron sobre nueva ola de migrantes por la selva del Darién, frontera entre Colombia y Panamá, en su mayoría conformada por ciudadanos cubanos y haitianos en su ruta al norte, hacia Estados Unidos y Canadá. La jungla, conocida como el “Tapón del Darién”, es una región inhóspita y peligrosa donde operan bandas criminales por el contrabando de narcóticos y tráfico de personas.  

El Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) informó que 7.316 migrantes han cruzado este año por el Darién, desde enero hasta finales de abril, y consideran que el flujo migratorio podría superar los 9.678 individuos que se registraron en 2018. Afirman que ya rebasó las cifras de 2017 (6.446 migrantes). De esta manera auguran que será la mayor crisis migratoria después de 2016, cuando alrededor de 60.000 personas provocaron el cierre temporal de las fronteras entre Panamá, Costa Rica y Nicaragua.

Venise Felizor y su pareja Nesly Simeon, originarios de Haití llegaron recientemente a la localidad panameña de Peñitas, después de caminar durante seis días por la espesa jungla del Darién luego de una larga travesía desde Chile donde se habían afincado para ahorrar dinero. La pareja narró que hombres armados robaron su mochila con 1.000 dólares en efectivo y violaron a tres mujeres de su grupo. “El viaje por la selva fue muy peligroso, pensé que perdería a mi hijo, vi escenas de muerte”, contó Venise, de 26 años.

El comisionado José Samaniego, jefe de la Primera Brigada Oriental del Senafront en Metetí (Darién), describió el lugar como una “selva mala, la más grande después de la selva de Brasil, la travesía por el tapón del Daríen es muy peligrosa existen personas inescrupulosas y coyotes que trasladan a los migrantes por esta selva y los abandonan a su suerte”, dijo.

La mayoría de los migrantes provienen de Haití y Cuba, y otros de naciones africanas como República Democrática del Congo, Nigeria, Camerún, y también del sur de Asia como India, Bangladesh y Sri Lanka. En el caso de los cubanos, han volado durante los últimos años a Ecuador para iniciar su viaje al norte, aunque recientemente muchos han optado por evitar atajos que comiencen en Panamá o Nicaragua.

Pese a que la mayor parte de los migrantes aspiran establecerse en América del Norte, algunos como la cubana Lisandra Pérez Molina (24 años), dijeron estar solicitando refugio en Panamá. Ella dio a luz a un bebé el pasado 14 de abril en una aldea indígena kilómetros antes de llegar a Peñitas. “Lo que deseo es que me saquen de aquí, mi niño es panameño, mi niño tiene derechos aquí y nosotros como padres también los tenemos”, indicó.