El fútbol femenino es furor en España

ESPAÑA, Madrid-. El fútbol femenino es uno de los fenómenos que más se han disparado en esta última década. Pero es en España donde más se percibe: hay interés en los patrocinadores, ofertas de televisación del campeonato y multitudes en los encuentros y los estadios. Esta competición comienza a desarrollarse como un gran negocio y nadie quiere quedar fuera.

El gran momento del año que colocó a esta actividad en el centro de la escena español ocurrió el 17 de marzo, cuando 60.739 aficionados se hicieron presentes en el estadio Metropolitano de Madrid para ver Atlético-Barcelona, dos de los mejores equipos de la liga española. Esa cifra significó un récord mundial de afluencia para un partido de fútbol femenino.

A nivel institucional, el gran impacto en esta actividad en España sucedió en 2015. Ese año, se creó la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), integrada por la mayor parte de los equipos importantes españoles. Sin embargo, contaba con una destacada falencia: el Real Madrid, club más importante del mundo, no formó equipo femenino aún.

La ACFF contó con apoyo y aval logístico de la Liga Profesional de Futbol español (LaLiga), que organiza la competición masculina. Esta organización decidió acercarle 2 millones de euros anuales para el campeonato femenino como forma de impulso a la nueva competencia. A la vez, la empresa energética de energía Iberdrola pone millones por patrocinio.

Estos movimientos comerciales tuvieron consecuencias en las audiencias: la transmisión del Atlético-Barcelona de marzo superó los 300.000 telespectadores. Al mismo tiempo, la empresa productora Mediapro, compró los derechos televisivos de las tres próximas temporadas por 3 millones de euros anuales. Anteriormente, se emitían gratis.

Sin embargo, el mayor atractivo generado por el fútbol femenino comenzó a generar ya rispideces organizativas. La intención de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de crear una nueva estructura de competencia para el año próximo generó el rechazo público de la nueva ACFF, quien mostró su «rechazo y preocupación» por el «improvisado nuevo proyecto».