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La Vía Láctea podría albergar menos vida de lo esperado

De los 4.000 exoplanetas existentes, 49 se localizan a distancias adecuadas de su estrella y 16 de ellos podrían ser similares a la Tierra.

Doctor Steve Vogt exits the Automated Planet Finder (APF) facility as the sun sets at the Lick Observatory on Mount Hamilton on Wednesday, August 4, 2010 in San Jose, Calif.

ESTADOS UNIDOS, Miami.- Un reciente estudio plantea la hipótesis de que el número de exoplanetas en los que podrían proliferar formas de vida, en la galaxia, es inferior a las sospechas de los humanos. El Laboratorio de Habitabilidad Planetaria (PHL, por sus siglas, en inglés), ubicado en Arecibo (Puerto Rico), y dirigido por el astrobiólogo Abel Méndez, contiene una base de datos que indican las probabilidades de mundos habitables en la vía láctea.

Los exoplanetas generan interés en investigadores porque se localizan a distancias adecuadas de su estrella, en zonas sin excesivo frío ni demasiado calor, favorables para que albergar agua en estado líquido sobre las superficies y posiblemente vida. Alrededor de los 4.000 exoplanetas existentes, el PHL ha clasificado 49 dentro de esos parámetros y 16 similares a la Tierra.  

Adicionalmente, los datos recabados por el telescopio espacial Kepler, un grupo de astrónomos dirigido por Erik Petigura, del Instituto Tecnológico de California, señalan que “en nuestra galaxia podría haber 40.000 millones de planetas del tamaño de la Tierra en órbita alrededor de estrellas similares al Sol y enanas rojas, más pequeñas que el astro rey”.

Sin embargo,  esas enormes posibilidades de que en alguno o varios de ellos se desarrolle vida son contrarrestadas por el estudio impulsado por Edward W. Schwieterman, del Departamento de Ciencias Planetarias de la Universidad de California, argumenta que “es mejor no emocionarse demasiado y replantear las estimaciones sobre el número de mundos extrasolares en los que podría prosperar algo más complejo que un microbio”.

Basado en la toxicidad y las altas temperaturas, la investigación de Schwieterman y sus colaboradores reveló que los gases tóxicos en las atmósferas disminuirían notablemente probabilidades de vida. Por otra parte, un ensayo divulgado por la revista The Astrophysical Journal indica que el dióxido de carbono constituye un factor esencial, pues contribuye con el efecto invernadero para evitar congelación de la superficie, pero “podría resultar muy perjudicial”. 

De esta manera, Schwieterman concluyó que “para que el agua permanezca en estado líquido en el límite externo se necesitaría diez mil veces más el dióxido de carbono que la Tierra posee”, y finalmente añadió que los estudios demuestran que “algo que va mucho más allá de las zonas habitables” y de niveles considerados “tóxicos para la vida animal en la Tierra”.