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“Sería una medida peligrosa”: Irak no está contento con posibles acciones estadounidenses

Actualmente, entre ambos países se vive un escenario en el que cualquier movimiento por parte de Washington elevaría las tensiones.

Irak

BAGDAD, (Irak). – En un escenario en el que cualquier movimiento de Estados Unidos para reducir su presencia diplomática o militar en Irak sería vista como una escalada de tensión en la región, el país de Oriente Medio reaccionó este miércoles luego de Washington diera a conocer que se encuentra “evaluando” cerrar su embajada y retirar sus uniformados en la zona.

De acuerdo con AFP, Bagdad “no está contento” con la amenaza de Washington de cerrar su embajada y de retirar sus soldados y diplomáticos del país, ya que esta medida sería “peligrosa”, declaró este miércoles 30 de septiembre el ministro iraquí de Relaciones Exteriores, Fuad Husein. Asimismo, varias fuentes políticas y diplomáticas confirmaron a la AFP que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, impuso la semana pasada un ultimátum a Irak.

El funcionario señaló que: si cesaban los ataques, especialmente los disparos de cohetes contra su embajada en Bagdad, bien Washington cerraba su embajada y repatriaba a sus 3.000 soldados y a sus diplomáticos. Evaluando el escenario, una retirada estadounidense podría conllevar “retiradas” de otros países comprometidos en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), lo que sería peligroso porque el EI amenaza a Irak pero también a toda la región”, agregó.

“Esperamos que Estados Unidos se replantee su decisión” que por ahora “no es definitiva”, dijo el responsable de la diplomacia iraquí. De octubre de 2019 a julio de 2020, unos cuarenta ataques con cohetes tuvieron por blanco la embajada estadounidense y bases iraquíes que albergaban a soldados estadounidenses. “Atacar embajadas es atacar al gobierno porque él es el responsable de su protección”, dijo el ministro iraquí.

Los ataques contra objetivos estadounidenses son reivindicados desde hace meses por grupos que dicen tener por objetivo echar fuera de Irak al “ocupante estadounidense”, por organizaciones que son una especie de marionetas de los partidos y facciones armadas proiraníes que están presentes en la vida política iraquí desde la caída de Sadam Hussein en 2003.