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La imagen comercial: su importancia en México y en el mundo

El país mexicano es una de las naciones del mundo donde más marcas se registran anualmente

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En México, se acostumbra decir que el país está dividido entre los mexicanos que prefieren la salsa roja y aquellos que prefieren la verde como acompañamiento de sus comidas. Para darle gusto a todos, la mayoría de los establecimientos de antojitos ofrecen estas y otras salsas, algunas de ellas muy picosas. 

Por lo tanto, no es casualidad que las recetas con salsas sean el sello gastronómico de México en el extranjero y una de las razones por las que este país es uno de los destinos más visitados del mundo. Los mercadólogos dirían que es la identidad de marca.

Por otro lado, las empresas de comercio electrónico, altamente competitivas y exitosas, son de las más sobresalientes en lo que se refiere a su imagen comercial. Las identidades de marca de Amazon, eBay o Alibaba representan exactamente lo que deberían, y logran la diferenciación tan necesaria dentro de su segmento. De hecho, son un caso de estudio para muchos expertos en mercadotecnia.

Estos son solo algunos ejemplos del efecto que tiene la reputación en el comportamiento de los consumidores. 

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Apostar todo al sello profesional 

México es una de las naciones del mundo donde más marcas se registran anualmente. Las cifras públicas del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) establecen que el país se encuentra entre las primeras cinco naciones con mayor número de marcas registradas. Hasta el 31 de diciembre de 2017, el IMPI contaba con un total de 1 091 549 registros vigentes en la República Mexicana.

La magnitud de las cifras pone de manifiesto la dificultad que toda marca afronta a la hora de destacar y distinguirse de las demás. En este entorno, en el que además hay que tomar en cuenta a la feroz competencia proveniente del exterior, el desarrollo de una marca propia y bien definida es esencial para la supervivencia y el éxito de cualquier negocio. 

La marca está directamente relacionada, para bien y para mal, con la imagen del negocio, es decir, con la percepción que tienen los consumidores de este. Teniendo esto presente, toda empresa o trabajador por cuenta propia debe esforzarse por crear un sello de identidad que le indique al mercado por qué su propuesta es diferente y superior a la oferta de la competencia. 

Para que este proceso de diferenciación sea efectivo, es esencial llevar a cabo dos pasos. El primero consiste en crear una identidad atractiva y fácil de recordar y fortalecerla todos los días ofreciendo productos o servicios de calidad. Hacer esto, permitirá ganarse la lealtad y la confianza de los clientes potenciales hacia todo lo que la marca representa.

En segundo lugar, hay que efectuar el registro oficial de la marca. De esta manera, es posible proteger la actividad del negocio, impidiendo que otros se cuelguen de (y peor aún, perjudiquen) su imagen. En el caso de México, este procedimiento se efectúa a través del IMPI. 

El logotipo: un medio para comunicar los valores del negocio 

Existe una forma más directa de grabar la imagen de una empresa en la mente de los consumidores: mediante la creación de un logotipo. Sean conscientes de ello o no, el público relaciona a una marca con una imagen literal, conocida como logotipo. 
 
Está claro que la parte visual es un elemento muy importante de la identidad corporativa y debe contribuir a proyectar correctamente la idea que tendrá el público sobre una marca. Teniendo presente lo anterior, el logotipo debe contar con varios elementos, haciendo todo lo posible por reflejar fielmente los valores y la actividad de la empresa. 

En primer lugar, se debe elegir un nombre corto y fácil de recordar. Junto con ello, hay que crear un eslogan, es decir una frase breve que haga referencia a la actividad de la empresa o a lo que la diferencia de la competencia. 
 
Es eslogan es un gancho comercial que no todas las marcas tienen, aunque deberían. Su objetivo es dar un golpe certero que logre cerrar el círculo de la atracción de clientes. En el caso de la prensa, los eslóganes han sido tradicionalmente un reclamo muy grande para atraer lectores. 
 
Por su parte, los colores escogidos en la construcción de la identidad de marca son esenciales. Tienen un profundo efecto en el público, ya que son capaces de apelar a sus emociones y sentimientos. 
 
Las empresas más conservadoras, elegantes y exclusivas demuestran una tendencia a optar por los colores oscuros y clásicos. Por su parte, las tiendas que ofrecen productos cotidianos al consumidor suelen apostar por colores llamativos, como el rojo, el amarillo, el anaranjado y el verde. 

Lo que hemos mencionado sobre los colores también es aplicable a la elección de la tipografía que se usará para el nombre y el eslogan. Además de elegir una fuente fácil de leer, es importante que su estilo concuerde con la imagen que se desea transmitir. 
 
Por último, aunque no menos importantes, están las formas elegidas para el eslogan. Para que se puedan fijar en la mente de los espectadores, deben ser sencillas pero atractivas. Lo ideal es que estén relacionadas con la actividad de la empresa.