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“Pierdo tiempo”: 8,2 millones de estudiantes en Venezuela dependen de un precario servicio de Internet

El país ocupa el puesto 169 entre 174 respecto a la rapidez de sus conexiones de banda ancha, según la web Speedtest.

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CARACAS, (Venezuela).- Jonathán Figueroa se sienta en la calle para captar con una vieja tableta electrónica la intermitente señal de Wifi y la conexión a Internet de una vecina. Sin un computador, es su única opción para hacer las tareas que le envían por Whatsapp desde que la pandemia de coronavirus llegó a Venezuela.

Sin clases presenciales desde marzo, unos 8,2 millones de estudiantes de primaria y bachillerato dependen de un precario servicio de Internet y de aparatos electrónicos inalcanzables para la mayoría, cuando ocho de cada diez venezolanos viven en pobreza extrema, según un estudio de las principales universidades de este país de 30 millones de habitantes.

“Es complicado, porque a veces no entiendo nada”, dice a la AFP Jonathan Figueroa, de 14 años, alumno de un liceo público en el que la interacción con los profesores se limita a cruzar por Whatsapp mensajes de voz, lecturas y tareas. Las clases por videoconferencia son inviables en ese centro educativo, pues el costo de un teléfono inteligente puede representar meses e incluso años de salarios para familias afectadas por la hiperinflación.

“No solo hago mal la tarea, sino que pierdo tiempo”, lamenta mientras acaricia a ‘Chocolate’, un gato que adoptó durante la pandemia. De acuerdo con la web Speedtest, Venezuela ocupó en agosto el puesto 169 entre 174 países en la rapidez de sus conexiones de banda ancha al promediar 6,15 megabits por segundo frente a los 36,63 de su vecina Colombia, en el puesto 81.

AFP

A diferencia de muchos de sus compañeros, Jonathán cuenta con un dispositivo usado que le dieron a su madre, Viviana Rodríguez, como pago por su trabajo como empleada doméstica. Sostenerse ha sido un “milagro”, cuenta sonriente mujer de 40 años nacida en Barranquilla, Colombia. Ambos contrajeron el coronavirus el pasado en julio, un mal rato que lograron superaron gracias a la solidaridad de vecinos que les llevaban comida y agua, relató a la AFP.

Escapar de los fallos en la conexión a Internet y también de los habituales apagones que golpean a los venezolanos puede ser imposible aún si se tiene el privilegio de una buena situación económica. En una zona caraqueña de clase media, los dos hijos de la pediatra Luzmar Rodríguez y su esposo Francisco, cirujano plástico, asisten a clases virtuales organizadas por el colegio privado en el que estudian. Aunque tienen en casa computadora, celulares y servicios de distintos proveedores de internet, Luzmar dice que algo tan trivial como la lluvia puede hacer que “nada” funcione.