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“Prohibido hablar del coronavirus”: la iniciativa con la que evaden la angustia en Italia

Cristina Mattioli, gerente de Feeling, ideó un curioso proyecto

Italia

ROMA, (Italia).- El mensaje es claro y se advierte en el mostrador en un cartel: “Prohibido hablar del coronavirus“. En un pequeño bar y cafetería de Roma, la dueña decidió ofrecer “serenidad” a sus clientes impidiéndoles abordar ese tema omnipresente y angustioso. Italia, el primer país europeo que fue azotado por el virus, registra más de 1,3 millones de contagiados desde el inicio en marzo de la pandemia y casi 48.000 muertes.

“Llevamos meses hablando de lo mismo, por eso hemos optado por calmar el ambiente y enfrentar la situación con una sonrisa y un poco de serenidad y ligereza”, explicó a la AFP Cristina Mattioli, gerente de Feeling, quien ideó la iniciativa. Movidos por la curiosidad, algunos clientes han entrado a tomar café y al final “nos felicitan por nuestra iniciativa”, dice la mujer, que ha inspirado a otros colegas:

“Recibir con una sonrisa y ligereza nos pareció una buena idea para encarar esta situación”, sostiene Cristina, una mujer dinámica y deportiva de 35 años. Luego enfatiza: “Pero no negamos la situación actual, no somos negacionistas, es simplemente una forma de encontrar un poco de serenidad”, enfatiza. Para ayudar a sus clientes, Cristina instaló otro cartel con sugerencias: “Ideas para temas de conversación: noticias, vida de personajes famosos, historia, conocimientos generales”.

Bruna Piazza, una cliente habitual del bar donde también se venden billetes de lotería, está encantada con la iniciativa: “Estamos hartos de hablar del coronavirus, vayamos donde vayamos, sólo hablamos de eso”, lamenta, mientras coloca su billetera en el bolso. “Quiero hablar de todo menos de eso, prefiero hablar del clima, de celebridades…”, explica la mujer reajustándose la mascarilla.

¿Qué pasa si un cliente menciona accidentalmente el tema prohibido?  Cristina optó por un método blando: “No hay sanciones, pero recuerdo a los clientes que aquí no se puede hablar de eso, ni hacer predicciones sobre si vamos a ser confinados o no, por ejemplo”, explica. “Al principio tuve que llamar al orden a algunos. Algunos lo logran evitar el tema, otros se nota que combaten por cumplir la regla”, reconoce con una sonrisa.