La reforma de Macron logra su primer aval en el Congreso

La medida es resistida por los sindicatos y ha generado masivas protestas en los últimos meses.

FRANCIA, París-. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, logró un considerable triunfo político. La reforma previsional presentada por su gobierno logró ser aprobada en primera instancia por la Asamblea Nacional de su país. La medida, defendida a ultranza por el mandatario, ha generado masivas protestas en los últimos meses por parte de sindicatos y opositores.

Un polémico artículo del gobierno

El tratamiento de la norma en el Parlamento se dio en un clima tenso. El gobierno había optado por aplicar un artículo de la Constitución que le permite validar un proyecto pese a no tener los votos del Poder Legislativo. París había justificado esta decisión ante las “constantes obstrucciones” de la izquierda. Los opositores habían presentado contínuas enmiendas del texto para demorar su tratamiento.

“Hubiesen sido necesarias ocho semanas para poder considerar todos los planteos realizados”, indicó el primer ministro Edouard Philippe. Sin embargo, el argumento no convenció a los opositores. La socialista Valérie Rabault acusó al gobierno de haber “fracturado el país”. Por su parte, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon prometio sostener una “guerrilla popular y parlamentaria” contra el plan.

No obstante, únicamente mociones de censura positivas podían impedir que la reforma previsional de Macron fuera aprobada por la Cámara Alta. Esto no sucedió, por lo que el proyecto obtuvo su primer avance en la Asamblea Nacional. Ahora será el Senado el encargado de debatir la norma. El oficialismo tiene allí mayoría, por lo que se presume que se convertirá en ley hacia mediados de 2020.

Masivas protestas de rechazo

Desde que fue presentada la idea de fusionar todos los regímenes especiales de pensión en uno universal, los sindicatos y partidos opositores expresaron su rechazo a la iniciativa. Por ello, durante diciembre se llevaron a cabo masivas protestas. En algunos casos, se paralizó el transporte y llegaron a cerrarse temporalmente emblemas como la Torre Eiffel y el Museo del Louvre ante la adhesión de sus trabajadores a las manifestaciones.

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