China admite acusación de Mike Pompeo sobre el origen del coronavirus

Un alto funcionario de la Comisión Nacional de Salud rompió el silencio sobre el inicio de la pandemia.

PEKÍN, (China).- El alto funcionario de la Comisión Nacional de Salud de China, Liu Dengfeng, finalmente admitió la acusación del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, referida a la destrucción de muestras del nuevo coronavirus. El supervisor del Departamento de Ciencia y Educación de esa instancia, aseguró que esto ocurrió al inicio de la pandemia.

Dengfeng, sin embargo, aseguró que la orden de destruir tales evidencias no obedeció a la omisión del virus, sino a una medida de prevención de posibles consecuencias ante el virus altamente peligroso. Esto sucedió por recomendación de los expertos y una vez que el patógeno como “clase II”, o altamente virulento, fue capaz de transmitirse entre humanos y animales.

El funcionario insistió en que “las declaraciones realizadas por algunos funcionarios estadounidenses fueron tomadas fuera de contexto y tenían la intención de confundir”. Li Mingzhu, otro funcionario del departamento de cooperación internacional de la comisión de salud, aseguró que la OMS no ha solicitado visitar ningún laboratorio en los meses de enero y febrero, por lo que desmintió se le haya negado el acceso a la institución al laboratorio de Wuhan.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, no solo sostiene su acusación contra China. También la consideró una amenaza para el mundo por omitir la pandemia que ha causado más de 310.000 muertos. Asimismo dijo que el virus se creó en el Laboratorio de Virología de Wuhan, basando sus acusaciones en “enormes evidencias” . Sin embargo, las pruebas no han sido detalladas.

Crece el conflicto con China

La tensión entre China y Estados Unidos escaló en los últimos días. El presidente Donald Trump emitió nuevas medidas contra el bloqueo de envío de semiconductores a tecnológicas como Huawei y ZTE. Asimismo dijo estar dispuesto a romper las relaciones. Pekín respondió incluyendo a varias empresas estadounidenses como Apple, en una lista de entidades no confiables.

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